Collares - Dorados

Collares dorados

Los collares dorados no pasan de moda

Los collares dorados son joyas que se adaptan a los tiempos.
Hace miles de años las joyas de oro ya se fabricaban y en la actualidad el oro sigue teniendo un gran protagonismo en el mundo de la bisutería y de la moda.
Muchos collares bañados en oro de las Colecciones de Rosanna de la Riva derrochan sobriedad, ya sea en el caso de una cadena de oro o de plata, pero también pueden ser extravagantes y atrevidos, como nuestros collares con piedras grandes naturales o nuestros modelos de collares maxilargos.
Incorpora un collar dorado a tu vestuario diario, combinándolo con los tejanos que más llevas, con una americana o un vestido largo y verás lo bien que te sientan. Sin nombrar nuestras pulseras, pendientes o anillos dorados, especialmente diseñados para que puedas crear tus propios conjuntos.
En todo caso, el oro siempre es una buena elección para tu collar. Brilla, es elegante y no pasa desapercibido.

¿Cómo hacer que tu collar dorado resulte especial?

Un collar dorado acentúa tu estilo y le da un toque final de glamour a tu vestuario.
Pero si quieres que tu collar bañado en oro se convierta en algo especial, atrévete a combinarlo de forma creativa. Te recomendamos que juegues con los diferentes tipos de oro, ya sea el oro amarillo, el oro blanco o el oro rosa. Esta mezcla de materiales y de colores hará que tu collar realce tu personalidad y conseguirás este toque de originalidad que estás buscando.
Los collares bañados en oro no entienden de temporadas ni de tendencias. Tu collar dorado puede hacer una excelente pareja con cualquier accesorio plateado. Ya sea con los Pendientes bañados en plata Dita o con la Pulsera Roma elaborada con eslabones.
A diferencia de lo que muchos piensan, los collares dorados son versátiles y muy llevaderos, su diseño ya sea atrevido, discreto, juvenil o clásico.

¿Collar dorado largo o corto?

La longitud de tu collar dorado influirá en el tipo de ropa que decidas ponerte.
Si llevas un collar dorado de 45 cm., la mejor opción es un escote de blusa con cuello clásico. Si, por lo contrario, eres de las que prefiere llevar jerseys de cuello alto o de cisne, que sean de un color liso y te aconsejamos conjuntarlos con collares bañados en oro largos ya que éstos estilizan la figura.
De todas formas este tipo de cuellos también aceptan muy bien una gargantilla o un collar dorado corto.
En el caso de los escotes en forma de V, la mejor decisión es llevar collares más bien cortos, princesas o gargantillas. De esta forma destacarás tu escote y se creará una cierta harmonía en el conjunto.

El origen de los collares dorados

Los collares dorados son una de las joyas más antiguas y populares del mundo. Se han encontrado collares de oro en excavaciones arqueológicas de todo el planeta de hace miles de años.
Se dice que los primeros collares se realizaron hace 75.000 años a partir de dientes, huesos y conchas. Y que el primer collar de oro se fabricó en la Edad de Bronce, hace 5.000 años.
Estos collares se usaban como adornos, pero también tenían un significado simbólico. De esta forma, los collares de conchas se asociaban con la fertilidad y la abundancia, mientras que los collares elaborados a base de dientes de animales se asociaban con la virilidad y la fuerza.
Pero el oro es duradero y maleable, por lo que rápidamente se convirtió en el material estrella para fabricar collares.
El oro se descubrió en arroyos y ríos en forma de pepitas. Y con los avances de la tecnología, los humanos aprendieron a extraer el oro de los minerales.
Los collares dorados se usaban por diferentes razones. En ciertas culturas se pensaba que tenían poderes curativos y mágicos. Y en cambio, en otras culturas, se usaban como símbolos de poder y riqueza.

Los collares dorados en la antigüedad

Los collares dorados han sido siempre muy populares en las antiguas civilizaciones. Por ejemplo, en Egipto, la nobleza y los faraones lucían collares de oro, elaboradamente diseñados a base de piedras preciosas, oro y otros materiales.
Los collares egipcios eran básicamente amuletos que se usaban para protegerse de los espíritus y para conectarse con el poder divino y los dioses. A menudo estaban decorados con símbolos religiosos, como con el ojo de Horus o el escarabajo sagrado.
Por otro lado, en los rituales religiosos, los sacerdotes y sacerdotisas usaban los collares como signos de riqueza y de estatus social.
La destreza artesanal de aquella época creó joyas que hoy en día todavía nos asombran por su belleza y su sofisticación. Fue el inicio de la fascinante evolución de los collares dorados a través de la historia.
En la Antigua Grecia los collares se usaban como símbolos de riqueza y poder. Los collares griegos se confeccionaban con oro macizo y se decoraban con piedras preciosas.
Por otro lado, las mujeres griegas llevaban los collares como símbolo de feminidad y belleza, ya fueran de oro, de plata, de otros metales, con o sin piedras preciosas. Los hombres también utilizaban collares, pero en menor medida.
En la Antigua Roma los collares estaban hechos de oro y decorados con gemas y monedas y se usaban como símbolo de autoridad y poder. Los gladiadores y otros soldados también llevaban collares.

Collares dorados

Los collares dorados no pasan de moda

Los collares dorados son joyas que se adaptan a los tiempos.
Hace miles de años las joyas de oro ya se fabricaban y en la actualidad el oro sigue teniendo un gran protagonismo en el mundo de la bisutería y de la moda.
Muchos collares bañados en oro de las Colecciones de Rosanna de la Riva derrochan sobriedad, ya sea en el caso de una cadena de oro o de plata, pero también pueden ser extravagantes y atrevidos, como nuestros collares con piedras grandes naturales o nuestros modelos de collares maxilargos.
Incorpora un collar dorado a tu vestuario diario, combinándolo con los tejanos que más llevas, con una americana o un vestido largo y verás lo bien que te sientan. Sin nombrar nuestras pulseras, pendientes o anillos dorados, especialmente diseñados para que puedas crear tus propios conjuntos.
En todo caso, el oro siempre es una buena elección para tu collar. Brilla, es elegante y no pasa desapercibido.

¿Cómo hacer que tu collar dorado resulte especial?

Un collar dorado acentúa tu estilo y le da un toque final de glamour a tu vestuario.
Pero si quieres que tu collar bañado en oro se convierta en algo especial, atrévete a combinarlo de forma creativa. Te recomendamos que juegues con los diferentes tipos de oro, ya sea el oro amarillo, el oro blanco o el oro rosa. Esta mezcla de materiales y de colores hará que tu collar realce tu personalidad y conseguirás este toque de originalidad que estás buscando.
Los collares bañados en oro no entienden de temporadas ni de tendencias. Tu collar dorado puede hacer una excelente pareja con cualquier accesorio plateado. Ya sea con los Pendientes bañados en plata Dita o con la Pulsera Roma elaborada con eslabones.
A diferencia de lo que muchos piensan, los collares dorados son versátiles y muy llevaderos, su diseño ya sea atrevido, discreto, juvenil o clásico.

¿Collar dorado largo o corto?

La longitud de tu collar dorado influirá en el tipo de ropa que decidas ponerte.
Si llevas un collar dorado de 45 cm., la mejor opción es un escote de blusa con cuello clásico. Si, por lo contrario, eres de las que prefiere llevar jerseys de cuello alto o de cisne, que sean de un color liso y te aconsejamos conjuntarlos con collares bañados en oro largos ya que éstos estilizan la figura.
De todas formas este tipo de cuellos también aceptan muy bien una gargantilla o un collar dorado corto.
En el caso de los escotes en forma de V, la mejor decisión es llevar collares más bien cortos, princesas o gargantillas. De esta forma destacarás tu escote y se creará una cierta harmonía en el conjunto.

El origen de los collares dorados

Los collares dorados son una de las joyas más antiguas y populares del mundo. Se han encontrado collares de oro en excavaciones arqueológicas de todo el planeta de hace miles de años.
Se dice que los primeros collares se realizaron hace 75.000 años a partir de dientes, huesos y conchas. Y que el primer collar de oro se fabricó en la Edad de Bronce, hace 5.000 años.
Estos collares se usaban como adornos, pero también tenían un significado simbólico. De esta forma, los collares de conchas se asociaban con la fertilidad y la abundancia, mientras que los collares elaborados a base de dientes de animales se asociaban con la virilidad y la fuerza.
Pero el oro es duradero y maleable, por lo que rápidamente se convirtió en el material estrella para fabricar collares.
El oro se descubrió en arroyos y ríos en forma de pepitas. Y con los avances de la tecnología, los humanos aprendieron a extraer el oro de los minerales.
Los collares dorados se usaban por diferentes razones. En ciertas culturas se pensaba que tenían poderes curativos y mágicos. Y en cambio, en otras culturas, se usaban como símbolos de poder y riqueza.

Los collares dorados en la antigüedad

Los collares dorados han sido siempre muy populares en las antiguas civilizaciones. Por ejemplo, en Egipto, la nobleza y los faraones lucían collares de oro, elaboradamente diseñados a base de piedras preciosas, oro y otros materiales.
Los collares egipcios eran básicamente amuletos que se usaban para protegerse de los espíritus y para conectarse con el poder divino y los dioses. A menudo estaban decorados con símbolos religiosos, como con el ojo de Horus o el escarabajo sagrado.
Por otro lado, en los rituales religiosos, los sacerdotes y sacerdotisas usaban los collares como signos de riqueza y de estatus social.
La destreza artesanal de aquella época creó joyas que hoy en día todavía nos asombran por su belleza y su sofisticación. Fue el inicio de la fascinante evolución de los collares dorados a través de la historia.
En la Antigua Grecia los collares se usaban como símbolos de riqueza y poder. Los collares griegos se confeccionaban con oro macizo y se decoraban con piedras preciosas.
Por otro lado, las mujeres griegas llevaban los collares como símbolo de feminidad y belleza, ya fueran de oro, de plata, de otros metales, con o sin piedras preciosas. Los hombres también utilizaban collares, pero en menor medida.
En la Antigua Roma los collares estaban hechos de oro y decorados con gemas y monedas y se usaban como símbolo de autoridad y poder. Los gladiadores y otros soldados también llevaban collares.