Pendientes - Largos

Pendientes largos

Los pendientes largos, una historia milenaria

El origen de los pendientes largos se remonta a miles de años atrás, acompañando a la humanidad a lo largo de toda la historia. Estos pendientes, que atraen las miradas y estilizan el rostro con movimiento y elegancia, tienen una rica historia dentro del mundo de la moda. De esta forma, estos ornamentos han sabido reflejar la cultura de las distintas civilizaciones, así como las tradiciones y las tendencias de cada época.
Más allá de su función puramente estética, los aretes largos han simbolizado en muchos de los casos el poder, el estatus e incluso las creencias.
Las primeros indicios del uso de pendientes largos se encuentran alrededor del año 3.000 A.C. en Mesopotamia. En aquella época, tanto mujeres como hombres llevaban pendientes de este tipo como símbolo de jerarquía y riqueza.
Los materiales que se usaban para la elaboración de estas joyas eran múltiples, desde madera, hueso, hasta piedras preciosas, plata u oro.
En el Antiguo Egipto, la nobleza y los faraones lucían pendientes largos como símbolo de posición social, que en la mayoría de los casos se confeccionaban con diseños intrincados, piedras preciosas, oro o plata. Su diseño también podía tener un significado religioso, a menudo representado por símbolos de animales sagrados o divinos.
Más adelante, en la Antigua Roma y Grecia, los pendientes largos se convirtieron en un accesorio esencial para las mujeres, quienes los usaban para resaltar su belleza y elegancia.
Durante esta época, los aretes largos prevalecieron como un complemente de moda entre las clases altas, como símbolo de distinción. En estas civilizaciones, estas joyas también se asociaban con la sensualidad y la belleza. Afrodita, diosa del amor y del deseo, se solía representar con pendientes largos.
En Roma, los materiales que se usaban eran más variados, incluyendo el hueso, el ámbar y el marfil, y se decoraban con figuras mitológicas y grabados.

La Edad Media y el Renacimiento, un toque de sofisticación

Durante la Edad Media, el uso de pendientes largos experimentó un declive importante en Europa, por la influencia de la Iglesia Católica, que restringió su uso por considerar que las joyas ostentosas eran un elemento asociado a la vanidad y la frivolidad.
Su desuso fue debido, a su vez, por la aparición de sombreros y peinados voluminosos.
Sin embargo, con la llegada del Renacimiento, este tipo de pendientes volvieron a ponerse de moda, recobrando fuerza y ganando popularidad entre las clases altas y la nobleza.
Asimismo, los artistas de la época, como Leonardo da Vinci, pintaban muy a menudo a sus modelos con pendientes largos, lo que ayudó nuevamente a popularizarlos.
Estos accesorios tomaron formas más recargadas y elaboradas que cambiaron el panorama de la joyería previamente establecido.
Los materiales preciosos, como la plata o el oro, y las perlas eran los elementos favoritos para la creación de estas joyas y los diseños se inspiraban en la naturaleza, en la mitología y en los motivos religiosos.
Los Pendientes Capri te encandilarán por su diseño fino y creativo que le otorgan sus eslabones de metal con un acabado dorado brillante.
Los Pendientes Boho son unos pendientes largos muy llamativos gracias a su cadena fina acabada en oro viejo y a unas lágrimas elaboradas con resinas.

Pendientes largos

Los pendientes largos, una historia milenaria

El origen de los pendientes largos se remonta a miles de años atrás, acompañando a la humanidad a lo largo de toda la historia. Estos pendientes, que atraen las miradas y estilizan el rostro con movimiento y elegancia, tienen una rica historia dentro del mundo de la moda. De esta forma, estos ornamentos han sabido reflejar la cultura de las distintas civilizaciones, así como las tradiciones y las tendencias de cada época.
Más allá de su función puramente estética, los aretes largos han simbolizado en muchos de los casos el poder, el estatus e incluso las creencias.
Las primeros indicios del uso de pendientes largos se encuentran alrededor del año 3.000 A.C. en Mesopotamia. En aquella época, tanto mujeres como hombres llevaban pendientes de este tipo como símbolo de jerarquía y riqueza.
Los materiales que se usaban para la elaboración de estas joyas eran múltiples, desde madera, hueso, hasta piedras preciosas, plata u oro.
En el Antiguo Egipto, la nobleza y los faraones lucían pendientes largos como símbolo de posición social, que en la mayoría de los casos se confeccionaban con diseños intrincados, piedras preciosas, oro o plata. Su diseño también podía tener un significado religioso, a menudo representado por símbolos de animales sagrados o divinos.
Más adelante, en la Antigua Roma y Grecia, los pendientes largos se convirtieron en un accesorio esencial para las mujeres, quienes los usaban para resaltar su belleza y elegancia.
Durante esta época, los aretes largos prevalecieron como un complemente de moda entre las clases altas, como símbolo de distinción. En estas civilizaciones, estas joyas también se asociaban con la sensualidad y la belleza. Afrodita, diosa del amor y del deseo, se solía representar con pendientes largos.
En Roma, los materiales que se usaban eran más variados, incluyendo el hueso, el ámbar y el marfil, y se decoraban con figuras mitológicas y grabados.

La Edad Media y el Renacimiento, un toque de sofisticación

Durante la Edad Media, el uso de pendientes largos experimentó un declive importante en Europa, por la influencia de la Iglesia Católica, que restringió su uso por considerar que las joyas ostentosas eran un elemento asociado a la vanidad y la frivolidad.
Su desuso fue debido, a su vez, por la aparición de sombreros y peinados voluminosos.
Sin embargo, con la llegada del Renacimiento, este tipo de pendientes volvieron a ponerse de moda, recobrando fuerza y ganando popularidad entre las clases altas y la nobleza.
Asimismo, los artistas de la época, como Leonardo da Vinci, pintaban muy a menudo a sus modelos con pendientes largos, lo que ayudó nuevamente a popularizarlos.
Estos accesorios tomaron formas más recargadas y elaboradas que cambiaron el panorama de la joyería previamente establecido.
Los materiales preciosos, como la plata o el oro, y las perlas eran los elementos favoritos para la creación de estas joyas y los diseños se inspiraban en la naturaleza, en la mitología y en los motivos religiosos.
Los Pendientes Capri te encandilarán por su diseño fino y creativo que le otorgan sus eslabones de metal con un acabado dorado brillante.
Los Pendientes Boho son unos pendientes largos muy llamativos gracias a su cadena fina acabada en oro viejo y a unas lágrimas elaboradas con resinas.