Pulseras - Plateadas Brillo

Pulseras plateadas con brillo

Cuando el metal se convirtió en joya

La plata no fue el primer metal en dominar el sector de la joyería y en usarse para la confección de pulseras plateadas con brillo. El oro, al ser más fácil de encontrar y de trabajar, en la mayoría de las culturas antiguas, tuvo un papel protagonista.
Pero la plata tenía una cualidad especial: su brillo frío y lunar, que la diferencia del brillo solar y cálido del oro. La plata evoca la magia de la noche y, a menudo, las deidades femeninas.
Los primeros joyeros se percataron que podían frotar y lijar la superficie de las pulseras, incluso la plata aleada o impura, para obtener un reflejo en las pulseras plateadas con brillo. Era la huella de un trabajo realizado cuidadosamente y la prueba de las habilidades que tenía el artesano.
Una pulsera mate era únicamente un objeto de metal y en cambio una pulsera brillante era una pieza que jugaba con la luz. Esta noción de pulir para brillar se sigue usando en nuestros tiempos.

Antiguo Egipto, el esplendor de las pulseras plateadas con brillo

Las grandes civilizaciones antiguas fueron pioneras en perfeccionar el arte de la orfebrería de la plata y, por consiguiente, también los primeros que crearon una joya muy semejante a lo que hoy en día conocemos como pulsera plateada con brillo.
A pesar de que el oro era el metal de los dioses y del Sol, la plata era más rara y más valiosa que el oro, porque se pensaba que se encontraba en los huesos de los dioses. Por este motivo, las personas importantes eran las únicas que llevaban pulseras plateadas con brillo. Estas pulseras tenían formas más bien simples, aunque siempre estaban bien trabajadas. Y, a pesar de que el acabado brillante no era muy intenso, por aquel entonces los artesanos ya procuraban pulir la plata para que reflejara esa luz tan característica.
En esta época, las pulseras, que se llamaban «menfet», eran omnipresentes. Los Egipcios pensaban que las joyas tenían un poder protector, por lo que llevaban amuletos incrustrados como el escarabajo o ojo de Horus.
Las pulseras plateadas con brillo se pulían enérgicamente para que reflejasen la luz del sol, creando un brillo deslumbrante. Para ello se usaban pastas realizadas con arena fina o con ceniza volcánica, junto con pieles o telas. De esta forma, se frotaba la plata hasta obtener un acabado similar al de un espejo. Este proceso daba mucho trabajo pero también aumentaba el valor de la pieza.

Pulsera RPu00220-PB

REF.: 14638PB
38,00 
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Pulseras plateadas con brillo

Cuando el metal se convirtió en joya

La plata no fue el primer metal en dominar el sector de la joyería y en usarse para la confección de pulseras plateadas con brillo. El oro, al ser más fácil de encontrar y de trabajar, en la mayoría de las culturas antiguas, tuvo un papel protagonista.
Pero la plata tenía una cualidad especial: su brillo frío y lunar, que la diferencia del brillo solar y cálido del oro. La plata evoca la magia de la noche y, a menudo, las deidades femeninas.
Los primeros joyeros se percataron que podían frotar y lijar la superficie de las pulseras, incluso la plata aleada o impura, para obtener un reflejo en las pulseras plateadas con brillo. Era la huella de un trabajo realizado cuidadosamente y la prueba de las habilidades que tenía el artesano.
Una pulsera mate era únicamente un objeto de metal y en cambio una pulsera brillante era una pieza que jugaba con la luz. Esta noción de pulir para brillar se sigue usando en nuestros tiempos.

Antiguo Egipto, el esplendor de las pulseras plateadas con brillo

Las grandes civilizaciones antiguas fueron pioneras en perfeccionar el arte de la orfebrería de la plata y, por consiguiente, también los primeros que crearon una joya muy semejante a lo que hoy en día conocemos como pulsera plateada con brillo.
A pesar de que el oro era el metal de los dioses y del Sol, la plata era más rara y más valiosa que el oro, porque se pensaba que se encontraba en los huesos de los dioses. Por este motivo, las personas importantes eran las únicas que llevaban pulseras plateadas con brillo. Estas pulseras tenían formas más bien simples, aunque siempre estaban bien trabajadas. Y, a pesar de que el acabado brillante no era muy intenso, por aquel entonces los artesanos ya procuraban pulir la plata para que reflejara esa luz tan característica.
En esta época, las pulseras, que se llamaban «menfet», eran omnipresentes. Los Egipcios pensaban que las joyas tenían un poder protector, por lo que llevaban amuletos incrustrados como el escarabajo o ojo de Horus.
Las pulseras plateadas con brillo se pulían enérgicamente para que reflejasen la luz del sol, creando un brillo deslumbrante. Para ello se usaban pastas realizadas con arena fina o con ceniza volcánica, junto con pieles o telas. De esta forma, se frotaba la plata hasta obtener un acabado similar al de un espejo. Este proceso daba mucho trabajo pero también aumentaba el valor de la pieza.