La plata es un metal precioso totalmente natural que se encuentra en la tierra o en los ríos. Es maleable, por lo que resulta fácil de trabajar. Este metal siempre ha deslumbrado a la humanidad.
Los collares adornan nuestro cuello y realzan nuestra personalidad. Son joyas que nos han acompañado siempre y que siguen estando de moda siguiendo diferentes formas y estilos.
En las civilizaciones antiguas el oro se apreciaba por su rareza. Ya por esas épocas remotas, las pulseras doradas se manifestaban por su brillo tan apreciado.
Los pendientes de aro son adornos que han vivido una historia muy interesante, acompañando a la humanidad durante miles de años y traspasando fronteras culturales.
Fue con la llegada de la metalurgia y con el descubrimiento de los metales que las pulseras de metal adquirieron importancia a nivel estético y simbólico.
Una pulsera plateada es versátil ya que se puede combinar perfectamente con unos tejanos pero también con un traje de noche, por lo que se puede lucir a diario o en un evento especial.
Los primeros collares dorados se fabricaron hace 75.000 años a partir de huesos, dientes y conchas. Fue en la Edad de Bronce cuando se confeccionó el primer collar de oro.
Al estar cerca de la cara, los pendientes dorados son joyas muy personales que juegan un papel importante en nuestra imagen. Son pendientes bañados en oro de 18k, con un acabado brillante.